Revista Laberinto

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La revolución vista por un principito

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Fragmento de las memorias de François Ferdinand de Orleáns, príncipe de Joinville, Vieux souvenirs. Hijo de Luis Felipe, futuro rey de Francia, narra la revolución de julio de 1830 que derribó del trono a Carlos X:

Durante mis años de colegio estalló la revolución de 1830. Yo tenía entonces doce años, y era por consiguiente demasiado joven para apreciar su carácter político y social. Recuerdo solamente que me causó una sorpresa profunda. No habiendo asistido jamás a ningún desorden, no me imaginaba lo que pudiera ser una revolución. icon Texto completo
 

La primera página del Manifiesto del Partido Comunista hoy

Un fantasma recorre Europa, el fantasma de la deuda. Como en cada crisis capitalista las potencias occidentales se han aliado en santa cruzada para anunciar el día del Cobro Final: el Papa e Israel, Merkel y Sarkozy, demócratas norteamericanos y conservadores ingleses.

A ellos se oponen los auténticos demócratas de todos los países. Razonablemente consideran que la deuda es ilegítima y, los defensores de su legitimidad, corruptos. ¿Dónde el partido gobernante no ha llamado comunistas a los que promueven la auditoría de las cuentas públicas? ¿Dónde el partido opositor no ha llamado así a los que reclaman el encarcelamiento de los ladrones?

Dos cosas se derivan de este hecho.

Las potencias occidentales reconocen que el fantasma de la deuda es el fantasma del comunismo.

Ha llegado de nuevo la hora de que los comunistas expongan abiertamente ante el mundo entero su visión, sus objetivos, sus tendencias, y opongan a la leyenda del fantasma del comunismo un manifiesto del partido mismo, ya que tienen su propio punto de vista sobre la deuda y el cobro pendientes.

Los comunistas no revisan los expedientes de los negocios entre las empresas privadas y los estados para encontrar delincuentes. Las primeras están en manos de los capitalistas; los segundos son dirigidos por ellos tras el disfraz del interés nacional y la democracia.

La acusación principal de los comunistas a los capitalistas y a sus servidores no es la de tráfico de influencias, uso de información privilegiada, malversación de fondos públicos y soborno. No lo es la evasión de impuestos, la prevaricación o los indultos selectivos. Ni siquiera es la acusación principal que le llamen democracia y el pueblo sea tratado como enemigo.

La acusación es la de explotación. La deuda que reclaman los comunistas es la contraída por los explotadores con los explotados. El objetivo de los comunistas de todos los tiempos es el cobro de esa deuda. Sus tendencias son producto de la lucha de clases de los explotados en diferentes formaciones sociales, bajo diferentes relaciones de explotación y contra diferentes clases dominantes. Todas coinciden en la cuantía: el capital completo bajo todas sus formas.
 

Fraga, un norteamericano de pro (I)

Manuel Fraga Iribarne ha muerto. Eso ya no será noticia para casi nadie. Escribo para reparar una afrenta pasada de Arturo Pérez Reverte, a cuenta de lo sucedido en una visita a Granada del ilustre gallego. Fue titulada Ni saben ni quieren saber y no tuvo respuesta en su día porque, desde el punto de vista de los explotados, no se podía hablar en serio de España. El reciente reconocimiento mutuo de Madrid y Barcelona, de otras muchas ciudades con ellas y entre sí y el avance en el proceso de paz en Euskadi permiten darle hoy satisfacción oportuna.
 
 

Crisis imperialista, indignación y lucha de clases

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Adelantamos la publicación del editorial del Número 34 a su próxima salida en papel.

icon Crisis imperialista, indignación y lucha de clases

 

El 15M ante su encrucijada

Artículo publicado en el Número 34. Próximamente estará disponible el número completo.

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