Revista Laberinto

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
Home Lecciones de la vida
Las lecciones de la vida
En esta sección Antonio Doctor nos irá relatando sus vivencias, experiencias y las lecciones que la vida le ha ido dando.

8.- De vuelta a Brasil

Con el material recopilado en Mallorca me presenté en el Centro Democrático y les propuse hacer una exposición y una charla-coloquio. Como ya relaté, tuve bastante actividad en el Centro en los primeros años, pero el ambiente cerrado y estrecho que se acentuó después que el PCE obtuvo la mayoría en la Junta, y el poco interés que se manifestaba por la situación brasileña, hicieron que me fuese distanciando, además de que para visitarlo tenía que desplazarme a São Paulo y perder casi una tarde. Pero como nunca había entrado en polémica con ellos respecto a sus posiciones ideológicas (he asistido muchas veces a ese tipo de “debate” que consiste en poner cada uno en duda las posturas del contrario, y estoy vacunado contra ese mal) no era mal visto.
 

7.- De nuevo en marcha

A principios del año 1970, tomé un tren que parte de São Paulo y termina su trayecto en Santa Cruz de la Sierra, ya en Bolivia. Lo primero que me llamó la atención, en territorio de Brasil, fue encontrarme a los dos lados del tren, una y otra vez, escrito sobre las rocas o en grandes carteles el lema “Cristo, a única esperança”. Sucede que unos meses antes había hecho un viaje a Brasilia en autobús, (1000 Km desde São Paulo) y había visto lo mismo a lo largo de todo el trayecto. Los carteles eran recientes y todo indica que fueron colocados después del golpe de Estado. Evidentemente eso no era obra de cualquiera de las sectas cristianas que hay por todo Brasil.
 
 

6.- En la brecha

 El cura de la parroquia del barrio de Santo André donde yo vivía, el padre Antúnez, también estaba en la “movida” de los “sacerdotes obreros” que ya conocía y he citado antes, pero menos arrojado que ellos. Su “lucha” la llevaba en sordina y sólo se abría para los “iniciados”. Se decía que cuando salíamos a escribir lemas por las paredes, él pintaba sólo en las de su iglesia. Al parecer cogía cubo y brocha, se daba una vuelta alrededor de la iglesia y se volvía rápidamente a su cubil. Yo no pude comprobarlo personalmente. Puede que solo fuesen humoradas, a las que tan aficionados son los brasileños.

icon para leer más

 

5.- Peripecias filosóficas y laborales.

1967 fue un año “movido” para la izquierda latinoamericana. Después de la Conferencia Tricontinental de La Habana, en 1966, se produjo una escisión en el PCB que encabezaron Carlos Marighela y Mario Alves, que habían asistido a la Conferencia. Marighela, una de las figuras preeminentes del Partido estuvo siempre más volcado en el trabajo en los medios rurales y por eso, no es de extrañar que en La Habana adoptase la estrategia de la formación de guerrillas en el campo terminando con la toma de las ciudades. Estas contribuirían con la formación de guerrillas urbanas, y a tal efecto escribió el “Mini-manual del guerrillero urbano”. Esto significó la salida de ambos y varios seguidores suyos del PCB y la formación de otro Partido.

icon para leer más

 

4.- El bautismo de fuego

Un buen día, al entrar al trabajo para cubrir mi turno de noche, algunos compañeros del taller me estaban esperando. Querían hablar con el jefe colectivamente y me habían elegido para que actuase como portavoz. “Es que tú sabes hablar bien –me dijeron-“ Naturalmente que no se estaban refiriendo a la dicción, así es que supuse que se referían a la soltura.

icon para leer más

 


Página 3 de 4