Revista Laberinto

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Poder y comunicación

I

La relación entre poder y medios de comunicación es muy directa. Esto lo saben muy bien magnates como Berlusconi, Kirch, Murdoch, Bertels-mann, Polanco, etc. Baste recordar la reciente polémica en torno a las llamadas “plataformas digitales”, es decir, en torno a los consorcios de empresas gigantescas que se disputan el mercado de la comunicación digital, o sea, la simplificada al sistema numérico (digital) de transmisión: por eso la comunicación se ha convertido en un sector estratégico a nivel económico, cultural y político.

Hace ya algunos años que analizamos y publicamos, en otro lugar, este carácter moderno de la comunicación. Así que, para no repetirme, parece apropiado señalar aquí, aunque sólo sea de forma somera, otros aspectos más sutiles, pero no menos reales ni eficaces, de esta relación entre poder y medios de comunicación, como, por ejemplo, la economía de señales y el empleo que los pocos propietarios de los medios hacen de las señales, del tiempo y de los medios para mantener su dominio de los muchos.

 

II

En la condiciones de la economía mundializada sigue ampliándose la brecha entre ricos y pobres, hambrientos y hartos, empleados y parados. La “victoria” mundial del capitalismo no ha resuelto la satisfacción de las necesidades humanas, ni siquiera las más elementales. Entre éstas habría que incluir la necesidad de información y comunicación, de relación con los otros seres humanos, de intercambio de conocimientos y de sentimientos, del contraste de pareceres y de adquisición de saberes para el dominio del entorno, o sea, de esta sociedad generadora de angustias e incertidumbres, aunque la presente publicitariamente como “sociedad libre de mercado”.

La comunicación es, por tanto, necesaria para el conocimiento y dominio del medio ambiente, de la sociedad en que se vive, a fin de ser dueños y no víctimas de ella. A través de ella se realiza el proceso de comprensión y solidaridad entre individuos y grupos sociales, proceso que se desenvuelve con el objetivo de facilitar la actividad social y transformadora del ser humano. Cuando la información está en manos de los pocos, éstos pueden utilizarla para el dominio de los muchos, hurtándoles así el conocimiento de la realidad social y sus posibilidades de modificación. Por eso se dice que la información es poder.