Revista Laberinto

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Home Números publicados laberinto 37 Un callejón sin salida (suicidio y capitalismo)

Un callejón sin salida (suicidio y capitalismo)

Desde que la prensa mundial aireara, allá por 2008, la amenaza de una nueva debacle financiera global que hacía prever enormes efectos sociales y empezaran a hacerse tangibles poco a poco los siniestros pronósticos, la tan cacareada crisis económica viene haciendo las veces del diablo medieval, a quien todo el mundo echaba la culpa de sus males. Pero no por ello deben tomarse a broma sus devastadores consecuencias, tan serias como efectivamente se imaginaba. Los más viejos del lugar, que también como el diablo saben más porque han vivido ya varias como ésta, alertaron pronto de que los de abajo pagan siempre con sangre las sacudidas del sistema, y torcieron enseguida el bigote ante los gobernantes encargados de capearla, rememorando la larga serie de ocasiones en que nuestros representantes, más allá de la pantomima electoral de la alternancia bipartidista en el poder, no defendieron jamás otros intereses que los del mercado.
Estaban en lo cierto: las penúltimas piruetas especulativas y los malabarismos bursátiles estamos pagándolos una vez más los de siempre con desempleo, despidos, cierre de fábricas, reajustes, impuestos, retirada de subsidios, bajada de pensiones, aumentos de la jornada laboral y de la edad de jubilación, y continuos recortes salariales, decretados con urgencia por los gobiernos europeos siguiendo los dictámenes de la banca, que no entiende de otras leyes que la oferta y la demanda, y aprovechando la excusa de la crisis para readaptar y modernizar su aparato jurídico-político al devenir globalizado de esta nueva fase del capitalismo avanzado. No olvidemos que la fraternal y bienintencionada «Unión Europea», empezó llamándose un día «Comunidad Económica Europea», es decir, que su verdadera razón de ser es la moneda única.