Revista Laberinto

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Home Números publicados laberinto 37 Imperialismo: la sobredeterminación que dura demasiado

Imperialismo: la sobredeterminación que dura demasiado

Imperialismo es una noción muy controvertida y, sin embargo, no hay posibilidades de una revolución de los trabajadores sin que el pueblo se articule contra él. Está tan cargada de sentidos que no parece lo apropiado partir de una definición. Misterios de la dialéctica, esa multiplicidad de sentidos no impide reconocer el síntoma de que se toca algo muy real cuando «imperialismo» entra en liza. Cualquiera que use esta noción para intervenir políticamente lo podrá corroborar. Al oír la palabra «imperialismo», los perros de presa del capital están entrenados para preguntar inmediatamente por la democracia y los derechos humanos en Cuba, China, Cataluña o Euskadi, según las necesidades concretas de la reproducción de la base material del imperialismo. Últimamente sólo recurren a la Unión Soviética cuando ven peligrar la victoria por puntos. No lo digo por nostalgia o como queja. Los problemas de articular un discurso y una práctica contra el imperialismo por la base se enfrentan a otro tipo de dificultades, pero no menores. En general los conocimientos sobre política internacional del militante medio son escasos. Todo contribuye a ello. En décadas anteriores el llamamiento del movimiento anti-globalización a «pensar globalmente y actuar localmente» ha avanzado mucho por la línea de menor resistencia, a actuar localmente. Las instituciones públicas educativas producen mucho, pero esta producción teórica suele estar afectada de una excesiva especialización regional, amén de otras limitaciones que impone la academia. Las principales, el funcionalismo y los estudios culturales. Estos estudios ni siquiera suelen llegar a conocimiento de la opinión pública.