Revista Laberinto

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Home Números publicados laberinto 1 La globalización: ¿Una coartada más para reducir la intervención pública?

La globalización: ¿Una coartada más para reducir la intervención pública?

Tradicionalmente, al menos hasta mediados de los años setenta, la intervención del Estado en la actividad económica se pensaba era un prerrequisito para alcanzar los grandes objetivos económicos y el bienestar de las sociedades. La justificación de la intervención se fundamentaba como mínimo desde una triple vertiente:

  1. Por razones de eficiencia económica. La intervención pública desde esta perspectiva intentaría corregir las deficiencias en la asignación de los recursos que se producen en presencia de fallos del mercado: externalidades, bienes públicos, fallos de información, de competencia,...
  2. Por razones distributivas o ético-políticas. Se intentaría corregir la inaceptable distribución de la renta que desde el punto de vista social resultaría de la asignación de recursos realizada por el mercado.
  3. Por razones de estabilización macroeconómica. Mediante los distintos instrumentos de

Tras la crisis de los setenta, y a través de las aportaciones de distintas escuelas de pensamiento económico y la praxis de algunos gobiernos, se fue poniendo en duda de forma creciente la capacidad del Estado para contribuir a la consecución de los grandes objetivos económicos, incluso se pasó a considerar al sector público como el gran responsable de la mayor parte de las dificultades existentes para alcanzarlos. Así, frente a la existencia de fallos de mercado que dificultan la asignación óptima de los recursos, se destacaba la existencia de fallos del gobierno que podían ser más graves que los que se pretendían corregir. Frente a la idea de una más equitativa distribución de los beneficios del crecimiento, se ha venido haciendo especial hincapié en los efectos negativos para la eficiencia económica que se derivan de buena parte de los mecanismos redistribuidores de la renta característicos del Estado del Bienestar y que podían poner en peligro la propia existencia de éste. Por último, frente a las tradicionales políticas de regulación, se ha venido resaltando los límites de las políticas estabilizadoras discrecionales y su incapacidad para contribuir a una senda de crecimiento estable y sostenido, centrándose la atención en las políticas microeconómicas de liberalización, flexibilización y desregulación.