Revista Laberinto

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El pensamiento de Rosa Luxemburg

El pasado mes de enero se conmemoró el 80 aniversario del brutal asesinato de la eminente Rosa Luxemburgo. El 15 de Enero de 1919, apenas dos meses después de salir tremendamente envejecida de la cárcel de Breslau, con sólo 48 años, el gobierno contrarrevolucionario de la socialdemocracia alemana decidió que aquel cerebro teórico del marxismo tenía que dejar de pensar. Unos sicarios, oficiales del ejército, le hundieron el cráneo a golpes, que remataron con un tiro en la cabeza, haciéndole estallar el cerebro en pedazos. Su cadáver mutilado fue tirado a un canal del que no sería  rescatado hasta meses después. Un compañero de lucha, Leo Jogiches, asimismo asesinado en las jornadas de marzo, comunicó a Lenin, el máximo dirigente del partido bolchevique y de la Gran Revolución Rusa de Octubre (1917), la muerte de Rosa Luxemburg y de Karl Liebknett, en términos lapidarios: ”Rosa y Karl han llevado a su extremo el deber revolucionario”. Y es que, tanto Rosa como Karl pudieron haber huido, cuando la socialdemocracia gubernamental decidió ser “el perro sangrador” de la revolución alemana, incitando a matar a los dirigentes espartaquistas y recientes fundadores del Partido Comunista alemán (KPD). Las paredes de las calles de Berlín aparecieron con carteles que decían: “Si quieres tener pan, trabajo y paz, mata a Liebknett y Rosa Luxemburg”. El mismo diario socialdemócrata Vorwärts, en el que antaño escribiera Rosa incitaba a que la asesinaran impunemente.

En su memoria, nos toca decir que la vida de Rosa Luxemburg estuvo cargada de una formidable energía dedicada por completo a la lucha por la revolución socialista, dando por sentado que ésta no era para ella una meta utópica o ilusoria, sino por el contrario, la realización de la necesidad histórica en términos dialécticos. Eso explica, en primer lugar, que afronte los problemas y las dificultades de la política práctica, tratando de encontrar o aportar soluciones, mediante nuevos desarrollos del marxismo. Lo cual implica partir, en todo momento, de las enseñanzas de Marx y Engels, fundadores del materialismo histórico y dialéctico. Este enfoque metodológico le permite saber hasta dónde llegaron sus maestros, para no “inventar lo inventado”, y así hacer avanzar el “socialismo científico” del que afirmará orgullosa: “El socialismo nos ha enseñado a comprender las leyes objetivas del desarrollo histórico”.

Aquí se tratará de esbozar aquellas cuestiones más llamativas, que fueron objeto de estudio para Rosa Luxemburg, en una hilazón casi cronológica, desde el primerizo enfoque de la cuestión nacional, seguida por la temática del revisionismo teórico y su reflejo en el reformismo político-parlamentario y sindical, el imperialismo, la acción revolucionaria en Rusia y Alemania, y la organización del partido de la clase obrera. Se deja de lado deliberadamente la pormenorización mayor de las controversias suscitadas por su pensamiento sobre estas cuestiones, con el ánimo de volver en otras entregas sobre las mismas.

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