Revista Laberinto

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Home Números publicados laberinto 1 EL ESTADO DE LOS LACEDEMONIOS

EL ESTADO DE LOS LACEDEMONIOS

El Estado espartano es uno de los más precoces de la antigua Grecia. Fundado hacia el siglo IX a.n.e., su formación se nos presenta como resultado de un proceso que se inicia con la invasión de las tribus dorias y concluye con la conquista y sometimiento de Mesenia por los espartanos.

La migración doria

Hacia el año 1200 a.n.e. se produjeron grandes desplazamientos de tribus que afectaron a toda la península balcánica y Asia Menor. Consecuencias de estas migraciones fueron la destrucción de los reinos de Micenas, de Creta y de la ciudad de Troya, así como grandes cambios económicos, sociales y culturales en la cuenca del Egeo.

Al parecer, el primer impulso de estas migraciones tuvo lugar en la llanura húngara (Bengtson, 1986), y fueron los antepasados de los ilirios, y de otros pueblos, los que en la segunda mitad del segundo milenio se vieron empujados hacia el sur. La presión de los ilirios se transmitió a los dorios que habitaban el norte de Grecia, motivando el desplazamiento de estas tribus.

El pueblo dorio era una confederación de tres tribus (phylaí) –los hyleis, los dymanes y los pamphyloi –, cuya constitución tenía la estructura institu­cio­nal característica de las democracias militares tribales: jefatura militar (ba­si­leus), consejo de ancianos y asamblea del pueblo.

Sigue siendo un problema la determinación exacta de la patria original de los dorios. Los autores antiguos hablan de distintas comarcas montañosas de la parte septentrional de Grecia como primitivos asentamientos de estas tribus; a la vez que insisten en su falta de sedentarismo estable, lo que permite suponer el carácter pastoril de sus economías (Dekonski, 1966).

Struve supone que la migración doria parte del sur de Macedonia en dos oleadas. Una, la vanguardia de los emigrantes se trasladó por mar a las islas de Creta y de Rodas; y la otra, por tierra firme, bajó a la Tesalia y al Epiro. Desde allí, atravesando el desfiladero de la Termópilas, pasaron a ocupar la Driópida a la que denominaron Dórida; de aquí pasaron al Peloponeso. En un primer momento, trataron de abrirse camino por tierra, a través del istmo, pero el movimiento fracasó. Tras este estropicio, según refiere la leyenda, los invasores eligieron la vía marítima y tuvieron pleno éxito. Atravesaron el Golfo de Corinto y penetraron en la península; pasaron, sin detenerse, por Acaya y Arcadia y ocuparon Argólida, Laconia, Mesenia y el istmo.

Además del Peloponeso, los dorios invadieron una serie de islas –Creta, Egina, Tera, Rodas y otras– y las costas suroccidentales del continente minorasiático –Cnido, Halicarnaso y otras ciudades–.

Junto a los dorios, formaban parte del movimiento migratorio tribus de tesalios y de beocios. La tradición antigua recuerda el movimiento de los tesalios del Epiro a la región que recibió de ellos su nombre; los invasores expulsaron a una parte de la población eolia local y redujeron a los que quedaron a un estado de servidumbre (penestai). Las tribus beocias invadieron la Cadmea, se apoderaron de ella y la denominaron Beocia.