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Home Miscelánea Miscelánea Informe de lo sucedido en Berlín durante nuestra estancia, del 28 de abril al 4 de mayo

Informe de lo sucedido en Berlín durante nuestra estancia, del 28 de abril al 4 de mayo

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Preámbulo

A mediados de abril recibí una invitación para participar en un encuentro sindical internacional patrocinado por la TIE (Transnationals Information Exchange). Esta organización celebra, con una periodicidad variable encuentros entre sindicatos de izquierda de todo el mundo desde 1986 y se celebra en diversos países. Esta vez ha sido en Berlín, con una asistencia menos numerosa que en otras ocasiones anteriores, pero con la presencia de varios grupo de sindicatos de base, así como de representantes de un Comité para la libertad sindical, el FAU (anarcosindicalista) y la Red de sindicatos de base europeos. Al igual que en el Estado Español, el entreguismo de los “grandes” aparatos sindicales ha dado origen a una miscelánea de grupos sindicales. 

De fuera de Alemania acudió un sindicato polaco, el Solidaires, de Francia, y otro italiano, la USI. Estaban invitados también la CGT española, la IAC de Cataluña, y el SAT de Andalucía, pero no acudieron a la cita. Antiguamente acudían de todo el mundo (Brasil, México, Francia, también oficialmente CC OO, pero desde que este sindicato ingresó, hacia 1990, como miembro de pleno derecho en la CES, (Confederación Europea de Sindicatos) de orientación socialdemócrata, dejó, no sé si por propia voluntad o por imposición de la CES, de acudir a estos encuentros. Yo fui convidado a título personal, porque ya era conocido desde que asistí en nombre de CC OO en dos ocasiones, y por mi relación de años con el GOG que está representado en la planta de la OPEL de Bochum y también participa en estos encuentros.

La reunión tuvo lugar los días 29 y 30 de abril y nos volvimos a juntar el 1º de Mayo en las dos manifestaciones que se  celebran tradicionalmente en Berlín, una por la mañana, con todos los sindicatos y grupos alemanes y otra por la tarde con los más “duros”, rodeados de un impresionante aparato policial.

El lema central de la reunión era la defensa de la huelga política, que está amenazada en Alemania. Un tema poco discutido en los círculos sindicales del Estado Español, pero que tiene mucha importancia en Alemania y otros países europeos, donde todo lo que no sea una protesta por motivos estrictamente laborales es considerada por el gobierno como una huelga por motivos políticos, lo que entra en contradicción con el ordenamiento jurídico alemán, que restringe la política exclusivamente a la acción parlamentaria.

Voy a dividir este informe que preparo sobre esta visita en dos partes: En la primera expondré lo que fue mi intervención. No puede ser literal porque no la llevaba escrita, me confío en mi memoria, añadiendo lo que no tuve tiempo para exponer.

En la segunda están mis impresiones sobre la fiesta del 1º de Mayo vivida en Berlín, con alguna comparación con la que nosotros conocemos en España.
 Esta fue la tónica de mi intervención:

La lucha obrera hoy en España, más concretamente, la resistencia que pueden ofrecer los trabajadores a la pérdida de derechos que están ocasionando los planes del gobierno para, según él, recuperar la “senda del crecimiento de la actividad económica”, está determinada, en último análisis, por la actitud, que se puede denominar como claudicante, de los dos grandes aparatos sindicales que tienen presencia en todo el Estado Español, CC OO y la UGT.

Hay que hacer un corto historial, dado que, en el pasado, hasta unos 20 años atrás, ambos sindicatos tenían, ante los trabajadores, dos personalidades bien definidas, CC OO como sindicato comunista y UGT como socialdemócrata, ligado históricamente al PSOE. La relación entre ambos sindicatos es una historia de encuentros y desencuentros, que termina en 1988 tras un par de años de intenso debate dentro de CC OO, la salida de Marcelino Camacho en 1987 de la Dirección y la entrada de Antonio Gutiérrez. Se inaugura lo que se denominó “unidad de acción” entre ambos que facilitó el ingreso de CC OO en la Confederación Europea de Sindicatos (CES) en diciembre de 1990, patrocinado por UGT. Teniendo en cuenta las diferentes trayectorias de ambos sindicatos, lo sucedido puede considerarse como una claudicación ideológica de las posiciones de CC OO a las de UGT.

Sería un error achacar este cambio a la salida del escenario de Camacho, porque ya se venía gestando de atrás. No obstante hay que reconocer que la presencia de Camacho daba fuerza a los sectores más reacios a ese giro a la derecha que se estaba gestando.

Hay que tener en cuenta también que la “fuerza” de estos dos sindicatos no proviene de un alto nivel de afiliación de los trabadores a ellos. Apenas el 15 % de los trabajadores españoles están afiliados a ambos. La “fuerza” que poseen proviene de su penetración en muchos organismos estatales y en las Cajas de Ahorros, y buena parte de sus ingresos provienen de los Fondos que reciben para la Formación de los Trabajadores de la UE, del Estado y de los gobiernos autónomos. Estos Fondos son para mantener la ficción de que buena parte del desempleo se origina en la falta de formación, como medio para culpar a los propios trabajadores del alto nivel del paro. Pero el hecho es que hay universitario formados que están trabajando de camareros y otras ocupaciones semejantes. Y los hay que tiene que ocultar sus conocimientos y su formación para conseguir el empleo.

Para calibrar con exactitud el punto a que se ha llegado en este proceso, tomo como referencia los documentos del IX Congreso, celebrado en diciembre de 2008. En su momento hice un detallado análisis del mismo, que fue publicado en la revista Laberinto con el titulo Tauromaquia y sindicalismo. De allí extraigo lo más significativo, lo que está, por así decir, marcando la línea a seguir por los afiliados.
 
Tomo esto del primer capítulo:

Empezaremos por lo más visible: A medida que vamos avanzando en la lectura de los textos vemos desfilar ante nuestros ojos todas las carencias de la sociedad española, no solamente en el ámbito sindical y laboral, sino prácticamente en todos los ordenes de la vida social, a las que el sindicato procura poner remedio llamando a las puertas de la ciudadanía, de los poderes públicos, de los partidos políticos y de las asociaciones sociales, más resalta la ausencia de una explicación global que justifique la existencia de esas carencias. Parece como que todos fuesen ciegos o autistas, que necesitan a CC OO para salir de su letargo. Cuando llevo leído como un tercio de los textos, picado por la curiosidad, vuelvo al principio, pulso el botón “Edición” de Microsoft Word, en la opción “Buscar” y coloco la palabra “capitalismo”. No existe, ni una única vez. Repito la acción con “clases sociales” y recibo la misma respuesta: “No existe el elemento buscado”. Lo mismo me sucede con “socialismo” y, como era de esperar, con “lucha de clases”. “Intereses contrapuestos” aparece solamente una vez.

Así pues, esta retahíla de carencias aparece, del principio al fin, como errores o malformaciones (por usar el lenguaje adecuado a los “diagnósticos” que encabezan los capítulos) que se deben, (hay que suponer, a falta de esa caracterización de esta sociedad que no existe en los documentos) a los inevitables errores de los seres humanos. Porque tampoco aparecen indicios de mala fe. La única vez que aparece la palabra “injusticia” es en el parágrafo 95 refiriéndose a la política fiscal, que prima los impuestos indirectos sobre los directos. Y las palabras “abuso” y “prepotencia” tampoco han sido consideradas necesarias en ningún momento.

Evidentemente todo esto no es casual. De hecho, la palabra capitalismo ya fue eliminada en los documentos de todos los Congresos Confederales, a partir del 6º, en 1996. Cabe preguntarse el porqué.

Y yo no encuentro otra respuesta que esta. Se pretende separar por completo la acción sindical de las concepciones ideológicas que pueda tener el sindicalista, aún a riesgo de presentarnos una sociedad virtual, donde no existen clases enfrentadas sino solo individuos con distintos pareceres. Así, todos los parágrafos titulados “Las acciones del objetivo 1”, del  2 del 3 y del 4 de cada uno de los 7 ejes, empiezan con los verbos  promover, reorientar, desarrollar y aplicar, defender, impulsar, exigir, demandar, reclamar, apostar por, solicitar, extender, promocionar, fortalecer, reforzar, persistir en, o los compuestos: hacer un buen diagnóstico de, definir objetivos precisos de, emplazar a los poderes públicos y a las empresas a, impulsar un Pacto de Estado para, desarrollar el principio de, participar activamente en, desarrollar campañas y acciones para, trabajar para, realizar el seguimiento de, apoyar la articulación de, defender la existencia de...Y no sigo para no cansar al lector. El cuadro resultante es una retahíla de peticiones, enmascaradas por el procedimiento de usar otros verbos y giros de lenguaje. Peticiones que claramente presuponen que gobierno y empresarios van a escuchar, quizás porque (según el criterio de los autores de estos textos) actúan en función de esos llamados “intereses generales” que dicen defender aunque hay muy pocos ciudadanos, si es que hay alguno, que lo crea.
 
 Los acontecimientos posteriores a ese Congreso han puesto de manifiesto la intencionalidad de estas construcciones. Se trata, claramente de colocarnos en una sociedad virtual, donde los conflictos que puedan aparecer se solucionan por medio del dialogo y la negociación. La palabra “capitalismo” no se elimina por casualidad, sino porque esa palabra evoca el carácter de una economía regida por la acumulación de capital, lo que implica la existencia de clases y las relaciones de explotación de unos hombres por otros y por lo tanto de conflictos insolubles ni con diálogo ni negociación alguna.

Pero esto es solo el comienzo: Hay que crear nuevos conceptos para dar forma a esa sociedad virtual. Así, como CC OO está recibiendo criticas por todos lados, tanto de economistas de izquierda como de buena parte de los trabajadores, que está perdiendo afiliados y que crecen los sindicatos alternativos, que no tienen empacho en llamar a las cosas por su nombre, han empezado a aplicar a los que se colocan a su izquierda el mote de “los antisistema”, (palabra que ya he escuchado de boca de afiliados al sindicato, aceptada sin crítica) lo que significa que el capitalismo queda oculto bajo el nombre de “sistema”, con las graves implicaciones que arrastra consigo. En su aparente inocuidad, este concepto abarca todas las características de esta sociedad, su carácter democrático, su ordenamiento jurídico, su tratamiento de la pedagogía, etc. Pero resulta que lo que ellos llaman “antisistema” no son otra cosa que comunistas de organizaciones extraparlamentarias, anarquistas o miembros de sindicatos alternativos. Pero eso no se puede nombrar porque significa que ofrecen una alternativa al capitalismo. Por el contrario, el “antisistema”, con la carga peyorativa que le dan, no es más que un insatisfecho, que no ofrece otra opción que la protesta.

Todo se prepara pues, para dar el siguiente paso: Elevar el “antisistema” a la categoría de “terrorista”. No tardaremos en verlo. El giro tiene un caldo y profundidad de lo que parece a simple vista. Se trata, nada más y nada menos que colocarse en línea con los postulados de la mafia del poder financiero que impone sus dictados a los gobiernos de los países capitalistas y a los organismos internacionales que fueron creados supuestamente para “poner orden en la casa”. Esta mafia es la que mayor interés tiene en retirar al capitalismo su carácter histórico, y por lo tanto, superable, y colocarnos de hecho, sin nombrarlo, en el famoso “fin de la historia” de Francis Fukuyama por el procedimiento simple de obviar la palabra “capitalismo” en los presuntos análisis que nos ofrecen sobre la situación actual, aplicándole de manera indirecta el nombre de “sistema”, lo que excluye cualquier otro.
 

 Veamos ahora el panorama que presenta el sindicalismo alternativo en el Estado Español. Como tenía que suceder, después del giro a la derecha de CC OO y UGT, este sindicalismo creció y fue implantándose en todo el territorio nacional. Hoy son más de 200 las agrupaciones sindicales que resisten estos ataques contra viento y marea. Bastantes de ellas se reúnen periódicamente para trazar planes y ampliar contactos. Yo he asistido varias veces, en representación de la Intersindical de Aragón, (IA) formada por varios grupos de sindicalistas con representación en diversas empresas de Aragón

En una atmósfera amigable y distendida, nos contamos unos a otros nuestras aventuras y nuestras penas. Nos enteramos de que en algunas capitales, delegados de fábrica de CC OO trabajan codo a codo con nosotros, que las relaciones con la CNT y la CGT no son iguales en todo el país, que en algunas ciudades trabajan con nosotros y en otras no, así como de las fechorías de CC OO y UGT en varios centros de trabajo, que no se divulgan en los medios.

La debilidad de este movimiento (si lo miramos en conjunto) proviene de la diversidad de nacionalidades que existe en el Estado Español. Que cada uno marca sus propios ritmos y sus fechas para marcar movilizaciones. Hay muchas huelgas y acciones de protesta, pero son localizadas, por reivindicaciones varias que surgen en los centros de trabajo (salarios, condiciones de trabajo, tentativas de las empresas de aumentar el grado de explotación de sus trabajadores, con flexibilización de los horarios, subcontratación de actividades, y últimamente, maniobras para debilitar la negociación colectiva, individualizando la relación entre el empresario y el trabajador). La presencia de CC OO y UGT, con su innumerable legión de delegados liberados de su trabajo impide que se puedan dar pasos hacia una huelga general política, que pueda responder a la dimensión del ataque, más allá del marco laboral circunscrito a una o varias empresas.
 
El problema principal es pues la gran dificultad para articular estas fuerzas de manera a dar un salto a la huelga general contra el ataque que venimos sufriendo en todos los órdenes de nuestra vida: Prolongación de la vida laboral, cuantía de las pensiones, recorte de los salarios, precariedad de los contratos de trabajo o degradación de la educación y la sanidad públicas. Para dar la batalla a CC OO y UGT en este terreno, sería necesario que esta fuerza que se ha desplegado actuará con una sola voz, agrupada en unas siglas, las mismas para todo el territorio nacional. Sin eso, una acción política de masas, una huelga general solo puede convocarse bajo la batuta de CC OO y UGT. Pero, aunque parezca paradójico, estos propios sindicatos, con sus vacilaciones, su defensa a ultranza del dialogo y la negociación, con los magros resultados que les está dando, les está minando el terreno bajo sus propios pies, como pudo verse en la última Huelga General, que se saldó con un resultado más que mediocre.

Presentes en prácticamente todas las actividades sociales, ante los ojos de buena parte de la juventud española, que no conoce el origen histórico y la función para la que nacieron los sindicatos obreros, aparecen hoy como una extensión de los poderes del Estado, o como una especie de ONG con carácter asistencialista. Cualquier cosa menos el tradicional sindicato como órgano creado por los obreros para defenderse de los abusos del patrón y el gobierno. Durante la República, el sindicato, (cualquiera) era un local al que acudían los obreros para estar juntos, contarse sus penas recabar información cuando tenían un problema, etc. Sin despachos privados ni secretarias ni horas marcadas para consulta, etc. Un mundo que la juventud no ha conocido. Hoy es un nido de burócratas, agazapados detrás de un sillón a los que solo puedes ver cuando ellos quieren.

Con este panorama y habida cuenta de que la crisis está afectando no solamente a los trabajadores, sino también, y de manera creciente, a sectores de la clase media, están surgiendo por todo el país movimientos sociales que se manifiestan por diversos motivos, como rechazar que haya que seguir pagando una hipoteca después de que te han embargado el piso y tienes que marcharte a otro lugar.

Cito el crecimiento de los movimientos sociales para no pagar las hipotecas de pisos de los que ya se apoderó el banco, y otros como la iniciativa Tomar la Calle, ¡Democracia Real ya! que esta haciendo una gran campaña desde los foros sociales de Internet para movilizar a los “ciudadanos” (dicen los convocantes) en casi todas las ciudades de España  manifestándose el día 15 de mayo para protestar por todas estas medidas, dejando al margen a los sindicatos y a los partidos políticos. Esto ha abierto una gran polémica en Internet. Unos lo consideran positivo y y aplauden que por lo menos se mueva algo, dada la defección del PCE y los sindicatos y otros dicen que es una maniobra de la derecha contra el gobierno.