Revista Laberinto

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De viernes a viernes

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Comentario a la selección de noticias de la sección "Laberinto recomienda".

 
La jornada de lucha y de huelga, según los lugares, del 27-E ha sido un acontecimiento de máxima importancia. Ese mismo día CC. OO. y UGT firmaban, por los métodos habituales, otro acuerdo histórico en nombre de los trabajadores, no de la clase obrera. Pero el 27-E no es un precedente. El desarrollo de la lucha de las clases explotadas en España sigue en algunos aspectos cruciales los términos de Los bakuninistas en acción. Más allá del desarrollo desigual y combinado del capitalismo, el cantonalismo político ha reverberado el 27-E en el nivel de la lucha burguesa de la clase obrera. La responsabilidad de este hecho recae, no como en otras ocasiones, en CC. OO. y UGT, quienes no hablan ya por nadie. Quienes mejor lo saben son sus cuadros medios y sus militantes activos: sus militantes comunistas, socialistas o simplemente demócratas, han sido atacados por la retaguardia, una vez más. ¿Qué les pueden decir ya los cuadros medios a sus compañeros de trabajo? Las direcciones de las organizaciones obreras nunca podrán ser vanguardias. Son de hecho retaguardias, y han de ser lo más sólido y lo menos postrado del movimiento. De todos modos, la pregunta hace tiempo que dejó de ser si los que firman, los que les acompañan y los que les aplauden son la vanguardia –mil disculpas por el mero hecho de plantearlo-, la retaguardia o cascarilla. Hay millones de ojos mirando.
 
Desde luego, estamos en un momento en el que las contradicciones no pueden ocultarse, y el movimiento sindical en el estado español o España (hombres y mujeres, y todo eso) es generoso en ellas. Existen numerosos textos recomendables al efecto de ser objeto de debate en torno a estos temas. Mientras esperamos algo de calor que desentumezca las neuronas y caliente la sangre -¡qué distinto es en términos de clase esperar al mes de abril a preguntarse, impotente, quién nos lo ha robado!-, se opta por recomendar un resumen de noticias de las movilizaciones del 27-E, publicado en Rebelión, que ha sido considerado muy útil. Además, incluimos un análisis de Diagonal de lo que supone el acuerdo firmado por Fernández Toxo y Cándido Méndez.

 

Por otra parte, ha parecido absolutamente reseñable la declaración de ilegalidad de la huelga del metro de Madrid. Ésta es una mala noticia que la resolución manu militari de la huelga de controladores no podía más que presagiar. Este hecho ha de fortalecer la solidaridad y la organización obreras en toda España.


La recomendación concluye con dos artículos de otro alcance.

Se insiste en seguir con atención el proceso revolucionario en Túnez, aunque los enlaces colgados en semanas anteriores sobre éste hayan sido los de menor lectura. Es un placer leer el artículo de John Brown  y pertinente, al menos, a tres niveles. Tomemos esta cita para, a partir de ella, expresarlo:

 
“Esta masa de jóvenes licenciados en paro que Bouazizi representaba es una de las categorías sociales que más se han movilizado contra los regímenes del Magreb y, en general del norte de África. Tienen la suficiente formación para politizarse coherentemente y no caer en las garras de los aparatos ideológico-políticos islamistas y al mismo tiempo, han podido experimentar por sí mismos los límites del neoliberalismo autoritario. Son una categoría social que corresponde al nuevo proletariado precario y/o cognitivo que conocemos también en Europa y que protagonizó los movimientos antiglobalización, las grandes huelgas metropolitanas francesas de 1995 y 2010 y las movilizaciones estudiantiles masivas contra Bolonia en Italia y Gran Bretaña. En esto, Túnez tampoco es un país exótico, ni lejano: está más cerca de París o de Londres que de Riad...”

En el primer nivel, presenta la autonomía política que ha mostrado lo que el autor denomina “categoría social que corresponde al nuevo proletariado precario y/o cognitivo”. Más apropiado, parece, hablar de fracción de clase. Sólo concepciones economicistas del materialismo histórico no tendrán en cuenta la autonomía política en la práctica, con métodos específicos de lucha, como requisito para hablar de una clase o de una fracción de clase.

En el segundo nivel, plantea la cuestión de cuál será el papel revolucionario de esta fracción de clase. Han sucedido muchas cosas después de que escribiera Brown y, como tantas veces, es el futuro el que da sentido a lo que se hizo. El Gobierno Provisional no ha caído. La contradicción en el seno del pueblo se manifiesta, como en Mayo del 68’ y no sólo en los procesos de lucha posteriores al derribo del muro de Berlín que menciona Brown, en los siguientes términos: organización popular (comités de defensa de la revolución)/búsqueda de un nuevo amo (un gobierno provisional sin personajes manchados por la dictadura de Ben Ali). La indignación no es suficiente. En la medida en que esta fracción de clase, que corresponde a las profesiones liberales subsumidas al capitalismo, asalariadas y precarias, comprenda que ha de protagonizar el segundo golpe, necesario en todo proceso revolucionario, estará asegurado el futuro revolucionario de Túnez. En la medida en que la fracción revolucionaria de la pequeña-burguesía comprenda el momento de reflujo y la voluntad popular de construir poder desde la base y conozca en qué se distingue de la clase obrera -¿en el Facebook? No sólo, sino en que no tienen un miedo atávico y reverencial al poder- y qué les une -la explotación capitalista de la fuerza de trabajo y el deseo de emancipación-, crecerán las posibilidades de que esta revolución sea socialista y no una estafa o una masacre. Febrero fue en enero, y la fracción "X" ha de colocarse bajo el  poder popular o imperialista. De ello dependerá el papel del ejército y de la policía y el derrocamiento del Gobierno Provisional, que muestra, después de los primeros días, su carácter represivo y anti-popular. Si no es en Túnez será en Egipto, o cómo dice Brown al comienzo, nadie sabe dónde será. Las lecciones de la experiencia revolucionaria siempre dan sus frutos.

En un tercer nivel, a nadie se le escapan los paralelismos entre la España de Franco y el Túnez de Ben Ali. Además de las conclusiones que se puedan sacar al respecto, los hechos son un golpe en la línea de flotación de casi toda la ciencia política española, que ha usado a Linz para legitimar la dictadura y la transición, pero también en los estudios políticos sobre el Magreb. ¡Internacional Socialista en estado puro! El modelo funcionalista de Linz, que vincula la democracia con el desarrollo económico, ha mostrado el error de fondo que comparte con toda la ideología burguesa: las crisis económicas no existen en el capitalismo.

Por último, en conexión con el artículo anterior, y para cerciorarnos de que los acontecimientos aceleran y que la lucha de clases se ha recrudecido, se recomienda prestar atención a la política de Obama respecto a América Central y del Sur. La comprensión de los proyectos de rearticulación imperialista se considera fundamental para que el movimiento revolucionario internacional avance en expresar su razón de ser: la irracionalidad a la que nos somete el capitalismo, su imposibilidad radical para planificar la producción y abordar los problemas ecológicos que ésta supone a escala mundial. Como única contrapartida disponen del odio al extranjero. La semana pasada se recomendó el análisis de Higinio Polo, Disputas geopolíticas en Asia. Muy interesantes reflexiones acerca de la explotación de Siberia y sus consecuencias políticas, que entronca en sus ejes de comprensión con los artículos sobre política asiática publicados en prensa por Marx y Engels en el siglo XIX.

Como ha señalado uno de los miembros del Consejo de Redacción en el proceso de selección de noticias, “ya hemos planteado la situación económica de Estados Unidos y hemos referido el hecho, señalado por Petras, de que su única balanza de pagos positiva se construye respecto a Latinoamérica. El periodo Bush ha significado un debilitamiento de la posición estadounidense, al focalizar sus objetivos en Afganistán e Irak. Con Obama trata de recuperarse el espacio y el tiempo perdido, espacio y tiempo que ha jugado a favor de China y su estrategia de penetración en el continente.  Señal de este debilitamiento ha sido la creación del ALBA y las revoluciones en otras islas del Caribe." (un artículo sobre la última cuestión fue sometido a consideración: Más allá de Cuba. Las revoluciones desconocidas del Caribe, de Aníbal Garzón).

Poco más que añadir. Quizás, hacer explícito lo que sugiere la lectura conjunta de estos artículos: que la rearticulación imperialista se jugará gran parte de nuestro futuro en la explotación de las selvas ecuatoriales, de la Antártida y de Siberia. Como señalaban los artículos de Marx y Engels, en los que repasan los conflictos asiáticos de los imperialismos británico y ruso, la explotación de Siberia comporta el problema de la salida al mar de los productos. De todos es conocido que el imperialismo norteamericano heredó la custodia militar y gran parte del provecho económico del imperio británico. La lucha por el control de Afganistán, de Irak y de Irán, desde esta perspectiva, cobra una dimensión diferente a la comúnmnete expresada, cuyo objeto principal sería la explotación directa de esos países. La cadena imperialista va a reconfigurarse en gran medida en Siberia. Las diferencias entre las políticas exteriores de Bush y Obama parecen sugerir que el gobierno norteamericano actual está aceptando, en la práctica, que no será el protagonista en Asia.