Revista Laberinto

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Home Lecciones de la vida antonio doctor 16.- Metido en harina

16.- Metido en harina

El año 1985 marca mi participación plena en la Sección Sindical de CC. OO., al ser elegido en agosto Delegado Sindical, en mi ausencia, por estar entonces de vacaciones en Alemania. Me sorprendió gratamente que me introdujeran entre los candidatos porque no me lo esperaba. Me había propuesto el sector carrillista, a pesar de mis críticas al mismo durante la pelea por el Convenio. Pero había sido una crítica limpia y fue quizás mi empeño en colaborar, pero manteniéndome siempre al margen de lo que ellos entendían desde sus reductos partidarios como enfrentamientos ideológicos. Claramente yo me situaba a la izquierda de los carrillistas, pero nunca me volqué con la «izquierda» y mis críticas eran siempre eso que se dice «constructivas», esto es, basadas en los hechos acaecidos y proponiendo soluciones o cambios de rumbo que podían ser aceptados por el conjunto de los delegados de CC. OO.
Quizás convenga relatar las conclusiones a que había llegado cuando los conocí más de cerca. Los carrillistas tenían la mayoría y contaban con el apoyo del aparato sindical de Zaragoza. Pero en un núcleo tan pequeño como la Sección Sindical, es el carácter, la personalidad de los componentes, quien marca el rumbo, más que propiamente los partidos en liza. Así, el Secretario General de la SS, Ángel Millán, que también era el Presidente del Comité desde que CC. OO. consiguió la mayoría absoluta, era un hombre con poco carisma y fácilmente influenciable. El segundo de a bordo, Ramón Górriz, ya lo he descrito suficientemente en el capítulo 12 de este culebrón. Ambos procedían de la lucha clandestina y Millán era (es) ingeniero y trabaja en el Departamento de Proyectos, mientras que Górriz es maestro de escuela, y trabajaba en algún Departamento de las Oficinas. Es decir, no son obreros, lo que en algún modo influye en su trato con ellos. Ni que decir tiene que enfrentados ambos caracteres, es Górriz quien se lleva casi siempre el gato al agua, y digo casi, porque en determinadas circunstancias, Górriz se quedaba en la sombra, dejando a Millán tomar la iniciativa.