Revista Laberinto

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Home Números publicados laberinto doble 26-27 El presente como historia: crisis capitalista, cultura socialista y expansión imperialista (llI)

El presente como historia: crisis capitalista, cultura socialista y expansión imperialista (llI)

Sin embargo, tal vez sea necesario volver un paso atrás para argumentar el equívoco en el que, hemos señalado, incurren las interpretaciones signadas por la superación de base monopólico – estatal. El capitalismo mostró que ni el estallido y desarrollo de la Gran Guerra de 1914–1918 logró solucionar las contradicciones del orden social existente y que, en gran medida, eran producto de la «utopía total» que significaba la existencia de un sistema basado en «la idea de un mercado autorregulado». El fondo de la cuestión lo que está manifestando es el ángulo de la «crisis de sustitución hegemónica» que se está procesando en diversos niveles. La relativa decadencia del capitalismo británico (y también francés) muestra el aumento, también relativo, del poderío norteamericano y alemán. La participación de Gran Bretaña en la producción industrial mundial que era del 32% en 1870, cae al 14% en vísperas de la Gran Guerra, y al 9% en vísperas de la crisis de 1930, por el contrario, las proporciones ocupadas por estados Unidos en dicho indicador pasan del 23%, al 38% y al 42%, en los mismos años. En el caso de los intercambios mundiales, la caída de Gran Bretaña es igual de dramática: de representar una cuarta parte de los mismos en 1880, baja a un sexto en 1913 y a un octavo en 1948. La libra esterlina, luego de abandonada su convertibilidad con el oro se devalúa con respecto al dólar, y mientras las inversiones extranjeras estadounidenses casi se duplican entre 1913 y 1919 al pasar de 3,5 a 6,5 miles de millones de dólares, las británicas muestran una disminución de 18,3 a 15,7 miles de millones de dólares, en los mismos años. La situación de los años veinte que la socialdemocracia alemana y austríaca vive como de constitución de la República de Weimar, y los bolcheviques como de cierre de la «revolución mundial» no sólo parece estar basada en una recuperación efímera, sino artificial, pues oculta desequilibrios aún más profundos, a través de los cuales, el sistema «se verá arrastrado a partir de 1929 hacia una nueva gran crisis y, luego, a una nueva gran guerra». El capitalismo estadounidense, que hasta la década del veinte contaba con el movimiento obrero menos estructurado de los países capitalistas, ve emerger procesos de racionalización de la producción (los primeros indicios de la organización científica del .....