Revista Laberinto

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Trabajo precario y nuevas pobrezas en la fase de la competencia global: Reconstruir el bloque social antagonista para el conflicto capital-trabajo en una hipótesis de clase

Con el propósito de entender la actual fase de la competencia global, es determinante hacer un análisis de la misma sobre la organización del ciclo económico, las características del tejido productivo y social, el papel del Estado, las relaciones entre las áreas internacionales y la estructura económica, los intereses generales de dominio y expansión que determinan no solamente las guerras financieras y económico-comerciales, sino también verdaderos enfrentamientos bélicos. Toda esta problemática está fuertemente vinculada, determinante y estratégicamente en la época de tránsito del fordismo al post - fordismo.

Analizando esquemáticamente las últimas tres decadas con las fases político - económicas, resulta que ya a partir del inicio de los años 70 pierde importancia la unión entre sistema productivo fordista y modelos keynesianos a través de los cuales el Estado ejercía su papel general de mediación, regulación y compresión del conflicto social.

A tal propósito, se habla de poner en discusión la rigidez de los procesos de acumulación precisamente porque la crisis fordista se identifica por la inflexibilidad de las inversiones y de la innovación tecnológica, por una rigidez de los mercados de suministros y de los mercados de consumo. A esto se agregaba la rigidez del mercado del trabajo, también por la fuerza del movimiento obrero entre la segunda mitad de los años 60 y el inicio de los años 70.

Esta "rigidez" del sistema productivo provocaba la imposibilidad del apoyo de la demanda a través del gasto público por una restricción de la base fiscal. La única respuesta fue entonces la de la política monetaria caracterizada por líneas inflacionistas. Se interrumpía así, el impulso de crecimiento de la posguerra en un contexto de desarrollo económico que creaba nuevos procesos de competencia internacional y disminuía el papel del Estado keynesiano. El intenso proceso de industrialización se dirige en ese ámbito hacia nuevos mercados, especialmente del sureste asiático, aumentando la competencia internacional y poniendo en discusión el liderazgo estadounidense.

En 1973 al producirse el primer shock petrolífero con los aumentos de los precios, las políticas de control de la inflación evidencian dificultades financieras y un excedente de capacidad productiva en los países de capitalismo avanzado; lo que provoca una fuerte crisis de los procesos de acumulación capitalista de la era fordista.

Por esa razón, se trazan estrategias de supervivencia empresarial y capitalista en una situación de fuerte deflación (1973-75); la salida de la deflación se identifica con procesos que ponen en discusión el compromiso fordista-keynesiano. Desde entonces, se promueven cambios en la organización industrial, en la intensificación de la innovación tecnológica y modelos de automatización, en los procesos de descentralización productivos, de los grandes planes de adquisición y fusión, con una nueva proyección general para la aceleración de los tiempos de rotación del capital; es decir, se producen fuertes innovaciones de proceso y de producto que se acoplan a un sistema diverso estatal-institucional de mediación político-social que tiene como objetivo el control extremo de la conflictividad de los trabajadores y del antagonismo social en general.

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