Revista Laberinto

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Home Números publicados laberinto 15 Elementos para un combate político marxista contra la Europa del Capital

Elementos para un combate político marxista contra la Europa del Capital

La ampliación de Europa y la acentuación de forma paralela del curso de desregularización y de privatizaciones neoliberales dan al capital las condiciones de dirigir la guerra de clase contra los asalariados y los explotados de los países de Europa, de una forma infinitamente más brutal que hace veinte años. Ha sido salvado un salto cualitativo en la situación, a la que los trabajadores de todos los países de Europa están confrontados, tanto los de la Unión de los 25 como los de los países que aun no son miembros. Los trabajadores van a tratar de luchar contra las políticas de desregulación laboral y contra los ataques de las direcciones de las empresas como ellos puedan, pero la orientación tanto de partidos y de corrientes socialdemócratas y de ex-comunistas como de organizaciones de extrema izquierda los deja extremadamente debilitados en el plano político. Es una de las causas mayores de la fortísima abstención que ha marcado las elecciones europeas en el conjunto de los 25 países, así como de los pésimos resultados (con excepciones como en Portugal) de las formaciones de la "izquierda radical" (término genérico entorno al cual están reagrupados los marxistas revolucionarios y los anticapitalistas, pero también aquellos que son solamente anti-liberales). En particular el caso de Francia para las listas LCR-LO y en el Estado español para Izquierda Unida dirigida por el PCE que cuenta en sus filas con minorías anticapitalistas troskistas. Su campaña no ha sostenido una demarcación política clara respecto a la idea vaga de "la Europa social", y todavía menos la propuesta de un programa por una verdadera "Europa de los trabajadores".

La cuestión europea no se detiene con el final de las elecciones al Parlamento de Estrasburgo. No se detiene ni en el plano económico ni el social por supuesto, pero tampoco en el plano político. Una pretendida "Constitución" ha sido adoptada por el Consejo de ministros. Ésta debe ser ratificada según los procedimientos políticos propios de cada Estado (en Francia el referéndum) y ella deberá, por lo tanto, dar lugar a un combate político específico durante el cual las posiciones marxistas podrían ser propuestas y defendidas.

Yo no conozco los términos del debate dentro del Estado español, ni las posiciones defendidas por la dirección del PCE de Izquierda Unida. Por lo tanto, yo voy a situarme dentro del marco francés donde la propuesta de un referéndum ha sido anunciada para 2005 y también me quiero referir al debate el cual ha comenzado a llevarse en Francia durante las elecciones europeas de Junio. Las posiciones que yo defiendo pueden resumirse de la siguiente manera:

 

1º La campaña más vigorosa debe ser dirigida contra la pretendida "Constitución", que es de hecho un tratado adoptado por "consensus", uniéndose estrechamente los políticos, incluidos los socialdemócratas.

2º Sin embargo, esta campaña no puede ser dirigida al nombre de lo que la Fundación Copernic1 llama la "subversión" de las instituciones europeas, es decir su "reforma" o su "restablecimiento", como si ellas no fueran el traje institucional de la desregulación y de las privatizaciones, como si ellas fueran separables del liberalismo, como si ellas pudiesen ser las posibles portadoras de un proyecto aceptable para los asalariados.

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