Revista Laberinto

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Home Números publicados laberinto 8 Apuntes sobre la situación brasileña tomados de la prensa diaria de Río y Sao Paulo en Octubre /Noviembre 2001

Apuntes sobre la situación brasileña tomados de la prensa diaria de Río y Sao Paulo en Octubre /Noviembre 2001

Estos apuntes son el fruto de un viaje realizado por Brasil el mes de octubre pasado, recorriendo la cuenca del Amazonas y visitando Río, Sao Paulo y Fortaleza. Viví y trabajé en ese país 9 años, desde 1963 hasta 1972 y conservo buenas amistades. Mantengo relaciones regulares con compañeros de la CUT y esto me dio la oportunidad de participar como convidado al Congreso de los Metalúrgicos de la CUT que se celebró en Campinas (Sao Paulo) los días 25 y 26 de Octubre. 

Es inevitable, después de los años transcurridos (volví de nuevo en vacaciones en 1985, pero siguen siendo años) se agiten las emociones y se evoquen momentos que ya estaban olvidados. Confieso ser un negado para la poesía y, en general, para transmitir al papel sentimientos y emociones. Pero por otro lado, me resisto a lanzarme de sopetón a dar cifras y datos que reflejan una realidad que, no obstante, nada dice de lo que late dentro de ese panorama desolador de miseria e injusticia.

Y lo que late es un pueblo alegre, ingenioso, con el ritmo en el cuerpo y un envidiable sentido del humor, que, apoyado en ricos y variados giros del lenguaje popular, es capaz de volver del revés por sorpresa y en un plis plas la impecable chaqueta del pícaro de turno, para mostrarnos el gastado y mil veces remendado forro. A veces he pensado que si todo lo que tienen de ingenio lo tuviesen también de decisión y autodisciplina, otro gallo les cantaría. Pero hay así como un empuje vital que no puede dejar de paladear el efímero lado jocoso del perdurable drama, arruinando con la pincelada personal esa siempre por construir  ¡todos a una! que cada día que pasa nos urge más. Hay un cierto paralelismo con el carácter andaluz, y hasta el samba tradicional, (en portugués, el samba es masculino) poco conocido en estas latitudes, con su “batuque” improvisado, tecleando en una cajita de fósforos o repicando con una cuchara sobre un plato mientras se marca el ritmo con los pies, me recordaba al tablao flamenco, en cuanto expresión colectiva. No el adobado para turistas, no el que busca la perfección y el aplauso, sino el bronco, el que no tiene guión, el que expresa sentimientos simplemente porque ese colectivo siente necesidad de hacerlo.  

Al contrario que en Alemania, Suiza, etc., el trabajador europeo que emigra recibe un trato deferente y respetuoso por parte de los trabajadores brasileños. Claro que podemos aceptar la explicación histórica: los emigrantes europeos tras la guerra mundial y la guerra civil española eran generalmente trabajadores cualificados, profesionales que Brasil, lanzado a la industrialización y con pocas escuelas profesionales recibía con los brazos abiertos. En las fábricas eran electricistas, torneros, fresadores, matriceros, y en pocos casos, (yo no conocí ninguno, y trabajé en 4 empresas) trabajadores en línea de producción. Es sabido en Brasil, reconocido por los historiadores del movimiento obrero, que las primeras luchas en la industria contaron con la participación activa de estos emigrantes, también porque la guerra expulsó de Europa militantes anarquistas y comunistas.