Revista Laberinto

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Efectos económicos de las migraciones internacionales

Los movimientos de población han sido siempre inherentes a la condición humana y son muchas las circunstancias que han favorecido la búsqueda de nuevos territorios y de lugares donde establecerse y prosperar. El crecimiento de población del último siglo y medio ha implicado el poblamiento de los espacios con mejores condiciones del planeta y no restan territorios por descubrir o explotar en condiciones normales. Sin embargo, la distribución de la población mundial dista mucho de ser uniforme o de corresponderse con la generación de renta. Independientemente de factores políticos y de aspectos como los considerados por Bob Sutciffe (SUTCLIFFE 1998), el incentivo para procurar un cambio de residencia está relacionado con las expectativas de logro de un mayor grado de bienestar, lo que, en buena medida, se identifica con la posibilidad de vivir y trabajar en países desarrollados. El mantenimiento de diferencias salariales y de renta constituye un terreno abonado para que prosperen los movimientos de trabajadores. Es preciso considerar también que la mejora creciente de las condiciones de información, transportes y comunicación ha de tener influencia en la toma de decisiones migratorias.

Por otra parte, la apertura de las economías al exterior queda bien patente en los datos publicados por los principales organismos y organizaciones internacionales. Las magnitudes correspondientes al comercio de bienes y servicios, así como el movimiento internacional de capitales, han tenido una evolución notable. Pero parecen haber quedado en el olvido algunos de los planteamientos complementarios de los postulados liberalizadores, relativos a precios y factores, en los que se apuntaban igualaciones que no se han consumado.

La preocupación por cuanto se refiere a las migraciones parece haberse reconducido hacia otros ámbitos. En palabras de Manuel García de la Cruz (GARCÍA DE LA CRUZ 1996) “se ha producido una transformación en los planteamientos sobre los movimientos migratorios internacionales de forma que, del respeto clásico al derecho de las poblaciones a moverse, se ha pasado a la defensa del derecho de todo el mundo a quedarse en el lugar de origen”. Tal idea concuerda plenamente con la iniciativa que llevó a la realización de la Conferencia de Lisboa sobre Globalización, Migración y Desarrollo, en Noviembre de 1998 (OECD 2000).

En este artículo pretendemos hacer notar la importancia económica de las migraciones internacionales en un contexto de fuerte internacionalización. El reconocimiento expreso de las migraciones como algo indisociable de la globalización económica queda constatado en textos como el siguiente:

“Liberalisation of goods and capital flows has advanced considerably compared with the liberalisation of labour migration, especially in the case of North-South relations. It is therefore impossible to talk of a globalisation of migration… increasing diversity of migrants nationalities and the migration channels used... does show that migration is an important element in the globalisation process” (OECD 1999, pág.87)

Pese a ello, contrasta la afirmación de que la migración es un elemento importante en el proceso de globalización con el comentario previo respecto a lo limitado de la liberalización de los flujos migratorios, en comparación con los cambios muy notables en lo referente a bienes y capitales.

 La consideración de las implicaciones económicas  de las migraciones, tanto en su génesis como en la aportación a los países de destino, constituye otro de los grandes apartados a tener en cuenta. Hemos de limitarnos, por el momento, a la identificación de algunas de las líneas principales sobre las que ha de trabajarse en el futuro. En tal sentido, parece haberse recuperado en los últimos tiempos la preocupación por las implicaciones económicas de las migraciones, tema que no estuvo entre los más hollados por los economistas ni por las instituciones durante las últimas décadas.

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